El blog oficial de Tania A. Santos

miércoles, 27 de diciembre de 2017

A través de la ventana. Un reto de escritura rápida | Letras de Tania



Hace algunos días les conté que comenzaría a realizar ejercicios de escritura rápida, y comencé con uno en el que realicé una lista de situaciones que suceden en un segundo. En esta ocasión les plantearé un ejercicio con una temática un poco diferente. 

Es hora de calentar motores, que hagan calentamiento y preparen la superficie en la que descargarán todas sus letras. 

RETO del día:

Estás mirando a través de una ventana cómo unos cocineros preparan el banquete de boda de tu ex prometida.


Resultado:


Ella se está casando con otro en este momento. 
Ella, la persona que creí que sería mi compañera para toda la vida. 

Todo parecía perfecto los primeros meses e incluso al pasar los primeros dos aniversarios de noviazgo, lo cual me hizo creer con más fuerza en mi teoría. Era testigo frente a mis amigos que eso del amor no era solo una mera fantasía. Ella era mi realidad, la inspiración de todos mis sueños, y se lo dije cuando un día la llevé a cenar a su lugar favorito y le propuse matrimonio. 

Por desgracia, las cosas no son tan sencillas, y por múltiples desacuerdos, sobre todo cuando hablábamos de la seriedad de la relación, fue que esta terminó. Ella quería que planeáramos la boda pronto, mientras que yo quería esperar un par de años antes de comenzar con ese tipo de decisiones. Ella estaba ansiosa por compartir una vida juntos mientras que de alguna manera notó que yo dudaba acerca de lanzarnos a la aventura de casarnos, y nunca me molesté en ocultarlo. A la larga la situación terminó por estallar y rompimos el compromiso porque ella dudó de que yo realmente lo tuviera para con nuestra relación. 

Ha pasado un año, y por medio de redes sociales me enteré de que ella se casaría con un sujeto que había conocido hacía tres meses en la oficina en la que trabajaba. 

Mi primera reacción fue la rabia, y a medida que el enojo se iba apagando, comenzó a germinar en mí una semilla que me exigía hablar con ella. Por desgracia, ella se volvió difícil de localizar y sólo por una de sus primas me enteré en dónde se realizaría la ceremonia, justo un día antes del evento. 

Al día siguiente y como pude, me colé en el patio trasero del lujoso hotel en donde se celebraría la recepción y observé desde la ventana cómo los cocineros preparaban el banquete destinado para su boda. Contemplé cómo elaboraban la sopa, y preparaban los platos que entraban y salían del salón en el que se celebraba el evento en el que yo debí haber sido el hombre a su lado. Bajé la cabeza y apreté los puños sin saber con certeza qué hacía ahí, mientras la mujer con la que imaginaba estar, ahora había prometido su amor a otro. 

Pensaba en ello cuando escuché detrás de mi una camioneta que traía el pastel de bodas. Miré cómo los ayudantes de la pastelería y los ayudantes de cocinero bajaban con sumo cuidado el pastel banco y negro con las figuras de ella y su esposo en la cima. Sonreí al ver su miniatura porque me recordó cómo casarse había sido algo que anhelaba desde pequeña por tradición de su familia, y entendí el por qué ella había tenido las ganas de hacerlo. Entendí sus palabras de dolor cuando yo posponía una y otra vez las fechas, y actuaba como si no hubiera un compromiso en absoluto. Pensé en que tal vez ella no hubiera estado tan ansiosa si no le hubiera dado el anillo. Pensé muchas situaciones que ya no venían al caso, además de que terminaron por hacer que cancelara mi objetivo inicial y de paso, llenarme los ojos de arrepentidas lágrimas. 

Aproveché un momento de distracción de los empleados para dejar un dije que ella me había regalado colgado en el cuello de su alter ego sobre el pastel, sonreí y me alejé. 

Si ese había sido su sueño y yo no quise alentarlo ni continuar con ella, era porque ya no estábamos esforzándonos por partes iguales. Un año apartado de ella me hizo entender eso, aunque nunca sabré la verdadera razón por la cual tenía tanta prisa por casarse con ese sujeto. No lo conozco ni a él ni a su relación con la que en algún momento creí que sería "mi compañera para toda la vida".

No sé si lo que hice haya sido lo mejor y a estas alturas no importa. Sólo sé que ella está concentrada en su nueva vida ahora, y yo debo preocuparme por cerrar de lleno este capítulo para poder avanzar con la mía. 


No olviden que estaremos realizando ejercicios de escritura constantemente. Si les interesan y quisieran participar en este tipo de dinámicas, los invito a escribir en los comentarios sus sugerencias y a seguirme en Twitter y Facebook para que no se las pierdan. 

Como siempre, les agradezco que se tomen unos minutos de sus rutinas diarias para leer estos pequeños experimentos escritos, y comentar qué les pareció. Les agradezco también por compartir el blog con sus amigos y conocidos. 

¡Nos leemos pronto!

Tania S.




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